El libro The Shack me lo recomendaron con las siguientes referencias: 1) Una persona que lo lea o le va a parecer el mejor libro que haya leído, o simplemente lo va a odiar por completo. 2) "Te va a gustar, hay que dejar ciertos paradigmas teológicos, pero te va a gustar".
Si los que leen este blog quisieran leer el libro sin ningún prejuicio ni ideas preconcebidas, entonces les recomiendo que cierren en este momento la ventana y no lean esta entrada antes de leer el libro. Si no quieren leerlo, o quisieran escuchar una opinión, pues aquí va.
De las referencias que me dieron, pues puedo decir que no me pareció el mejor libro que he leído, y que no pude dejar mis paradigmas. En otras palabras, solo terminé el libro para poder dar mi opinión y escribir esta entrada, y me resultó un proceso doloroso y lamentable tener que atravesar los capítulos relativamente cortos que lo componen.
La propuesta es una excelente idea, (como casi toda la literatura cristiana): un hombre que sufrió mucho en su juventud, ha fundado una familia cristiana y ha desarrollado una relación con Dios que está un poco limitada pero sigue siendo llena de buenas convicciones. El elemento principal de esa relación que tiene el personaje (Mack) con Dios, es la fe de su esposa Nan. Todo el mundo se viene abajo cuando, en un paseo familiar de Mack con tres de sus hijos, la niña menor desaparece y termina siendo brutalmente asesinada en lo profundo de un bosque de Oregon. Mack entonces se entrega a lo que él mismo llama The Great Sadness (La gran tristeza, si se quiere) y se convierte en un hombre profundamente resentido con Dios, aislado del mundo y entregado simplemente a su trabajo, tratando cada día de fingir frente a su familia que es feliz, y de ser un apoyo para su esposa y sus hijos en el dolor que los embarga.
En una mañana de invierno, en medio de una nevada de esas que yo no sé cómo son, Mack recibe una carta de Dios que lo invita a pasar un fin de semana en la cabaña donde apareció muerta su hija. Hasta aquí, diría yo, todo va bien.
Pero luego resulta que Mack efectivamente se va a la cabaña, y efectivamente se encuentra ahí con Dios. Y resulta que Dios está manifestado en tres personas: Jesús, un hombre bien descrito con todo el porte de judío; el Padre y el Espíritu que por alguna razón extraña tenían que ser una mujer negra y una mujer asiática respectivamente. Ahora bien, yo no tengo nada contra las mujeres, ni contra las razas (ya lo he dicho en entradas anteriores) pero esto se me hizo demasiado. Cuando apareció la mujer negra me dije a mí mismo: "si esta es Dios, entonces cierro el libro y dejo de leer". Pero no lo hice para poder justamente hacerme un buen criterio sobre el libro. Entonces el libro se vuelve una serie de diálogos de Mack con las tres personas de la Trinidad.
Dios Padre es una señora que cocina y se ríe de todo, y se parece mucho al personaje del Oráculo de Matrix. Jesús es un judío vestido con jeans y camisa de cuadros que trabaja en el taller y hace regueros en la mesa. El Espíritu Santo, es una mujer asiática que se mueve de tal manera que no parece corpórea y que trabaja en un jardín diciendo cosas ambiguas como un personaje del Tigre y el Dragón o Héroe.
Hay que decir que Mack, el personaje central, está muy bien caracterizado: es el típico hombre con muchas dudas que no sabe en qué cree ni por qué hace las cosas que hace. Tiene muchas preguntas sobre por qué Dios permite el sufrimiento del mundo, cómo se relaciona la libertad del hombre con la omnisciencia de Dios y cómo es que Dios puede condenar al infierno si es un Dios amoroso y misericordioso.
Digamos que son las preguntas correctas para plantear en una novela evangelística (quiero imaginarme que eso es el libro), y que en todas las respuestas de los personajes no hay nada que sea esencialmente una herejía. Pero el montaje de la historia es una lástima, y las respuestas son mucho de lo que "el mundo quiere oír". La idea va a ser que al final Mack acepte que la muerte de su hija no era la voluntad de Dios, pero que en medio de todo eso Dios lo ama y lo acompaña y lo perdona, así como amó y acompañó a su hija en el momento de mayor sufrimiento.
¿Por qué no me gustó el libro? Toda esta corriente de personificar a Dios o de ponerlo de una manera "accesible" y "comprensible" que lo que quiere hacer es dar una imagen de un Dios familiar contrastada con los cuadros del Dios barbudo de la Trinidad que hay en la casa de mi tía, siempre termina tratando con demasiada ligereza la relación entre Dios y el hombre. Creo que, justamente por querer borrar esa imagen demasiado lejana de Dios, se crea otra imagen igualmente errónea de un Dios completamente ajustable a los paradigmas mentales humanos. Hay una necesidad cultural de los gringos por hacer ver que Dios no es blanco (o que no es hombre) y quedar bien con los grupos raciales que tienen en su país. Entonces tienen que retratar a Dios de formas no convencionales (como Morgan Freeman en Bruce Almighty) y así dar a entender que Dios es un Dios accesible para todos. Se trata de una visión muy simplista de Dios y de sus formas de manifestarse a los hombres.
El resultado es que se queda a un lado esa relación del hombre con Dios en que uno va descubriendo poco a poco al verdadero Dios que es Absolutamente Otro; que es perfecto, totalmente diferente del hombre, pero totalmente cercano a él; tan cercano, que nos conoce mejor que nosotros mismos. Claro que, el hombre que se enoja contra Dios porque no entiende sus caminos, necesita de Dios un trato tal en que al final pueda recibir la misericordia de un Padre amoroso. Pero la fe, la confianza, y el acto de ir a buscar a alguien que es en un principio desconocido, pero que se va revelando poco a poco, son elementos esenciales de la verdadera relación con Dios.
Sigo convencido de que nos hace falta literatura evangelística, que muestre realmente lo que es la vida de los discípulos de Cristo. Espero que el mismo Señor me dé la oportunidad de aportar algún día a este género. Mientras tanto, si la literatura cristiana se dedica a contar lo que la gente quiere oír, y no lo que la gente necesita oír, entonces vamos a avanzar poco en nuestra labor de proclamar la Buena Noticia. Entre más realista sea una novela cristiana, y más profunda sea, y mientras más encare al lector, entonces se parecerá más al mensaje del Evangelio, y será una semilla que caiga en tierra fértil para avanzar el Reino de Dios.
Ah, se me olvidaban unas observaciones. Jesús se pasa hablando en contra de la religión institucional y de los esquemas de jerarquía social. Dos veces se mencionan unos "flying dreams" cuya descripción se me hace preocupantemente parecida a un viaje astral. Para contestar mi duda de si el autor era católico o protestante investigué un poco sobre él, y resulta que "ya no es miembro de ninguna iglesia". Preocupante, si pensamos en San Agustín que escribió: "no hay cristiano sin iglesia."
No hay comentarios:
Publicar un comentario