La distopía es lo contrario de la utopía. Retrata un lugar o un tiempo en que en realidad no nos gustaría vivir. Mientras la utopía retrata un mundo ideal, la distopía retrata una situación totalmente desesperanzadora y donde el hombre ha sido limitado de todos sus derechos. Hay muchas novelas y películas distópicas. Yo me introduje al género cuando leí El Señor de las Moscas justamente por recomendación de JuanK.
El Señor de las Moscas cuenta la historia de un grupo de niños que sobrevivió a un accidente aéreo en una isla desierta. Los niños venían con sus maestros en un viaje escolar, pero en el accidente mueren todos los adultos y ahora ellos tienen que mantenerse con vida en la isla. En la búsqueda de las necesidades más básicas, también comienzan a salir los instintos más básicos del ser humano: la necesidad de un orden social, la necesidad de un líder, la necesidad incluso de un ser sobrenatural (que es el Señor de las Moscas). Pero también surgen los males de la humanidad: el deseo incontrolable de poder, la envidia, el desafío al orden social. El libro es una distopía porque propone que el hombre, sin importar su edad, es malo por naturaleza y no puede nunca construir una sociedad totalmente armoniosa; sino que siempre se inclinará hacia el mal y hacia la propia ruina.
Luego de leer El Señor de las Moscas leí 1984 y Un Mundo Feliz. Podríamos decir que se trata en el mismo orden de una distopía social, una distopía política y una distopía científica. Las distopías se caracterizan porque su personaje principal siempre tiene claro que la situación está mal, e intenta mejorarla. A veces lo logra, a veces no lo logra. Casi siempre el papel de un villano o de una fuerza antagónica la representa el sistema al que está sujeto el personaje principal.
Lo más interesante de la distopía es que nunca presenta un final feliz (o casi nunca), y siempre deja un sabor de que la cosa jamás mejorará. Y digo que es interesante porque creo que retrata mucho una visión atea de la historia: darse cuenta de que el sistema es malo, y pensar que no hay forma de solucionar ese mal.
Yo opino que nuestro mundo tiende mucho hacia una distopía, pero creo que el cristiano no puede creer en la distopía. Más bien, nosotros sabemos que el mundo tiene una solución y una esperanza, y estamos plenamente seguros de que la salvación del mundo viene por Cristo y nosotros podemos llevarla a otras personas. Al mismo tiempo, creo que somos buenos personajes de una distopía: conscientes de que el sistema está destruyendo al hombre, y tratando de hacer algo para mejorar la situación.
Por intereses éticos, sociales, políticos, tecnológicos o hasta sicológicos pueden resultar buenas lecturas los tres libros que mencioné. Hay otras obras distópicas en el cine (muchas adaptadas de novelas) que son notables:
- La saga de Matrix
- Soy Leyenda
- Yo Robot
- Bladerunner
- Wall-E
- La naranja mecánica
- Inteligencia Artificial

