miércoles, 21 de abril de 2010

El Imperio de los Dragones


Mi lectura recreativa entre febrero y marzo fue el libro del autor italiano Valerio Massimo Manfredi: El Imperio de los Dragones.
El libro se ubica en el oriente del imperio romano en el siglo III, cuando Roma está bajo el emperador Valeriano y en guerra con Persia. La escena inicial es un combate entre tropas romanas lideradas por el mismo emperador, y tropas persas que también van al mando de su rey Sapor I. En el combate, los romanos son capturados y llevados como esclavos a un campo de trabajos forzados. El personaje principal, Marco Metelo Aquila, es uno de los generales del Emperador, y queda capturado junto con unos diez soldados más. Los presos pasan un año entero en los trabajos forzados, hasta que el desgaste físico lleva a la muerte al emperador. Con la complicidad de un esclavo persa, los romanos consiguen huir del cautiverio, y comienzan una aventura que los llevará hasta la misma China, conocida en Roma como la lejana y legendaria Sera Maior.
Con la llegada a China de los soldados romanos, se da un encuentro entre dos de los imperios más grandes que ha conocido el mundo (si no los más grandes) y el libro se enfoca en cómo Marco Metelo Aquila, un soldado con toda la mentalidad occidental, conoce las artes marciales y las doctrinas chinas sobre el camino y la paz interior.

El libro es bueno. Está escrito por un hombre que sabe lo que dice, se trata de un arquéologo italiano que se ha encargado de muchas investigaciones sobre la Roma Imperial y el Imperio Romano de Oriente. Manfredi se apoyó en un grupo de investigadores y expertos en armamento, estrategias de guerra, geografía y la cultura de la China del siglo III. Su propuesta es una novela ficticia cargada de historia, Valeriano efectivamente murió humillado por Sapor I y existen leyendas tanto en Roma como en China de un momento de la historia en que parecería que ambos imperios estuvieron a punto de encontrarse y entablar relaciones. Y la pregunta principal que plantea el autor es, ¿cómo sería el mundo de hoy si Roma y China se hubieran encontrado efectivamente y hubieran establecido una relación de aliados siendo dos imperios tan poderosos?

Por mi parte, como amante incondicional de la cultura e historia de Roma, leí el libro con escepticismo y creyendo que tal vez iba en una línea que está muy de moda. Existe una tendencia casi desenfrenada a darle demasiada importancia a lo oriental, a China y Japón y todo ese lado del mundo como una cultura que es superior a la cultura occidental y que ha sido marginada y discriminada por los occidentales y que hay que reivindicar. Es una tendencia que me encontré mucho en mi facultad: los chinos en realdiad son infinitamente superiores a nosotros aunque siempre hemos creído que Roma y Grecia inventaron la civilización. Yo estoy totalmente en contra de esta tendencia. No tengo nada contra los chinos y respeto toda su cultura milenaria. Pero no se puede creer que esa cultura es necesariamente superior a la cultura occidental, que es al final de cuentas la que ha sido capaz de prevalecer a través de los siglos y de extenderse en el mundo entero con sus variantes y sus limitaciones.
El libro, sin embargo, no llega a eso. Me imagino que esto no pasa en parte porque su autor es italiano, y yo creo que si yo estoy orgulloso de Roma, los italianos deben estarlo bastante más. De hecho Manfredi hace un excelente trabajo al simular el diálogo entre Roma y China. Los personajes romanos aprenden de los chinos las artes marciales, cierto respeto y cierta armonía interior. Pero los chinos aprenden de los romanos la virtus, ese valor del hombre que lo lleva a anhelar el honor y la nobleza, y a ser respetado incluso por sus superiores. Los romanos dan también, en las escenas de combate, una cátedra de disciplina, orden y efectividad que se contrastan con la espontaneidad y la destreza de las artes marciales chinas.
A lo largo de la historia, la parte central del libro está en cómo ambas culturas ven al liderazgo. Los chinos tienen un emperador más que endiosado a quien ni siquiera pueden ver a la cara ni digirle la palabra, y a quien los líderes militares no pueden de ningún modo cuestionar ni poner en duda. Los romanos, en cambio, tienen un profundo respeto por el emperador, que se basa en el hecho de que él les ha dado a ellos un lugar de confianza y de valor. En una discusión fuerte sobre el papel del líder, el personaje principal Marco Metelo, y el príncipe del imperio chino exponen estos dos puntos, y el romano deja callado al príncipe con esta frase:

"Ningún oficial consigue ejercer el mando si no ha ganado la estima y el respeto de sus hombres. No puede dar órdenes si antes no ha demostrado que sabe cumplirlas, ni pedir ningún sacrificio a sus soldados si no ha dado muestras antes de ser el primero en saber afrontarlos."


Es una lectura que recomiendo y creo que vale la pena.

1 comentario:

  1. Muy buena lectura, camarada. Darle he lectura en la primera oportunidad que tenga. Saludos desde Sera Maior.

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